Cantante Bautista se convierte a Jesucristo en su Santa Iglesia Católica



Mi madre es de los Valles y mi papá de los Cacao de Cabrera, Nagua Provincia María Trinidad Sánchez, al norte de República Dominicana. Se conocieron de niños, habían recibido la comunión y la confirmación. Mi padre incluso sirvió de monaguillo. Conocían de Dios pero no practicaban la fe. En su juventud emigraron a la ciudad Santo Domingo y aun siendo muy jóvenes iniciaron una familia. 

Yo nací y crecí en una familia modesta, de valores cristianos con dos padres que amo y respeto mucho y con mis hermanos. Mis hermanas y yo fuimos bautizados en la iglesia católica de pequeñas porque mis padres entendían que era algo importante, pero fuera de ahí nunca fuimos a misa. Una vez a la semana llegaba a nuestro barrio una señora de la iglesia pentecostal, reunía a todos los niños y nos contaba historias bíblicas, luego nos daba dulces. Mi madrina de bautismo me llevó en algunas ocasiones a la iglesia y mis primos estaban iniciando su catequesis para la primera comunión. Yo los acompañé en varias ocasiones pero más que conocer la fe era para mi un parque de diversiones. Mientras ellos recibían la catequesis o estaban en misa. Yo jugaba en el jardín.

Mi hermana mayor empieza a visitar la iglesia bautista y a aprender de sus doctrinas y poco a poco nos fue integrando a todos. Menos mi papa. Yo tenia unos 5 o 6 años y aquí donde inicia mi educación en la fe. Una fe sustentada en la Biblia, en Jesucristo y en el bautismo como un acto de obediencia, donde profesas tu fe públicamente en Jesús como tu único señor y salvador. Iba con frecuencia a los cultos y a la escuela dominical. Como aún era niña no fui bautizada,  como mi hermana o mi madre y tampoco podía participar de la cena del señor que para ellos es solo un acto simbólico.

Para la doctrina Bautista la palabra de Dios es absoluta por encima de la tradición, las experiencias y el intelecto. Pero yo en la inocencia de mi niñez tuve muchas experiencias místicas fruto de los dones y carisma que Dios me había regalado. Tuve mi encuentro con Dios muy pequeña tenía unos 8 años. Mientras miraba un libro ilustrado para niños, conocí el misterio de la salvación y el gran amor que Dios tiene por mi y por todos nosotros. Por medio a la oración  empecé a hablar con Jesús como se le habla a un amigo. Con esa sinceridad y confianza y podía sentir su paz y como me llenaba de Él. La acción del espíritu santo empezaba a manifestarse en mi vida.

Vivíamos en uno  de los barrios más caliente de Santo Domingo, el Capotillo y por nuestro bienestar nuestros padres tomaron la decisión de mudarnos y así llegamos a un lugar muy tranquilo sin tiroteos, ni persecuciones policiales a plenas luz del día. Mi hermana iniciaba la universidad y mi hermana pequeña y yo empezamos a estudiar en un colegia cristiano cerca de nuestra nueva casa. Como nos quedaba muy lejos nuestra antigua iglesia empezamos a visitar una más cerca. Mi hermana nunca se pudo adaptar a este nuevo lugar y retorno a su antigua iglesia, la cual poco después tuvo que dejar porque se casó con un hombre inconverso. Mientras que mi mamá también se alejaba de la iglesia porque los cultos diarios empezaron a traer problemas con mi papa. Ya para ese entonces yo tenía unos 12 años estaba y terminando la primaria en un colegio adventista.

Yo estaba convencida de ser cristiana pero a la verdad mi pecado me alejaba cada día más de Dios. Sentía a mi gran amigo muy lejos, entonces empecé a buscarlo. Esta nueva situación en mi vida, con grandes cambio recién lidiando con mi enfermedad y a punto de iniciar la secundaria en una escuela lejos de casa, donde pasaría todo el día. Género en mí una gran soledad y tristeza. Fue un cambio brusco pues pase de un colegio adventista a una escuela católica,de tener 12 compañeros de clase a 45 y con grandes cambio físicos que aun no aceptaba por mi tratamiento para el hipotiroidismo.

 En mi nueva escuela entre al coro y ahí mi pasión por la música empieza a tomar forma pero mi fe estaba contra corriente. Hacer la señal de la cruz, un ave maría, ir a misa con mis compañeros de clases. Yo no quería saber para nada sobre esta fe, era mucho para mi. Con mi formación protestante pues fue más que natural que yo me rehusara a todas estas cosas. Las hermanas entendía todo esto y solo me trataron con mucho amor.

Yo seguía mi búsqueda de mi amigo Jesús pero nada de encontrarlo. A veces iba a la capilla de la escuela porque un chico que me gustaba solía ir ahí. Había una cajita dorada, con una luz siempre encendida  (en lo que para mi se llamaba púlpito) que atraía fuertemente mi atención, pero era incapaz de acercarme. Como nunca preste atención en las misas no sabía que ahí estaba Jesús. Las cosas con ese chico que me gustaba nunca sucedieron, ni siquiera llegamos a ser amigos. El término la escuela y se fue a la universidad. Perdí cercanía con el. Pero un tiempo después el amor toco mi puerta. Yo en plena adolescencia. Fue una relación muy bonita. 

Al terminar la escuela en vez de ir a la universidad le pedí a mis padres permiso para tomarme un semestres y me lance como super héroe al Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo (sin saber nada de música) con la intensión de ingresar y estudiar canto. Pero Dios ya tenia todo bien planeado. Ingresé al conservatorio a través de un programa especial para personas como yo que no sabían nada de música. Yo estaba como pez en el agua. El conservatorio se convirtió en mi casa, pero aún faltaba algo. Mi vida empezaba a dar un  gran giro a un mundo que yo no me esperaba. Al siguiente semestres inicie la universidad como estudiante de administración de empresas y para el verano del 2010 mi relación de casi tres años  con el mismo que conocí en la escuela, de buenas a primera terminó sin una clara explicación. 

Cuanto dolor causó esto en mi corazón, pero todo era plan de Dios. Ese mismo verano mientras hacía ejercicio me encontré con un amigo y me detuve a hablar con el. En eso, llegan a nuestro encuentro dos jóvenes que lo buscaban a él para invitarlo a formar parte de un Talent show. El les comento que yo cantaba también y la invitación se extendió para mi. yo no con muchas ganas acepte pues lo menos que quería era ir la iglesia.

Llegó el día de la presentación, llegue al lugar a una pocas calles de mi casa pero que sorpresa me lleve. Era un capilla católica en construcción. Que tenía muchos años ahí y yo que tenía toda mi vida viviendo en ese lugar, nunca me imagine que  tan cerca de mi casa estuviera una Iglesia Católica. Yo pensaba que iba a una iglesia evangélica. No tengo como explicar lo que pasó pero estoy seguro que fue la obra de Dios. Yo me reí tanto esa noche  que sin darme cuenta muchas de mis heridas empezaron  a ser sanadas. Reí, lloré, sentí paz, una gran paz. 

Gane el según lugar de la competencia y mi experiencia de fe se fue entendiendo. Me recibieron con tanto amor. Yo les dije que era cristiana nada que ver con la iglesia católica y ellos nunca me cuestionaron o juzgaron. Me imitaron a formar parte de grupo de oración y yo  acepte. Poco después empece a ir de manera regular al grupo. Tres meses después de esa experiencia como les digo? Bueno! les resumo que el ahora es mi esposo y compañero de toda la vida, nos conocimos cuando yo entré al conservatorio, es un hombre de fe, que me ayuda todo los días a crecer en santidad. 

Nuestra primera cita fue justamente ir a misa y que paso ? Experimente el perdón de Dios. Y la segunda cita también fuimos a misa (jajajaja) Aneuri muy emocionado me dijo -La misa tiene dos partes. Ahora viene la más importante. - y yo preste fijamente mucha atención. El sacerdote elevó las manos con Jesús en ella, Jesús mi amigo, Jesús. Fue tan impresionante. Yo llore. Es tan impresionante. Lo encontré y nunca más me alejaré de él. Encontré mi tesoro deje todo y me fui tras él. La plenitud que siente mi corazón al estar en sus Santa Madre Iglesia no se compara con nada. yo había experimentado a Dios pero no conocía a Dios. Es algo que se tiene que vivir para poder entender.

 Muchas cosas ha pasado en mi vida de fe. Este es solo el comienzo de como yo inicié esta aventura y como Dios cambio mi vida. Casi dos años después descubrí mi vocación con la música . Hoy se que la conversión en un proceso de toda la vida y cada día tenemos una oportunidad de crecer y conocer más a Dios. Yo tengo un corazón agradecido y confiado. Mi llamado es ser adoradora en Espíritu y verdad hasta la eternidad.

Att: Rosally 

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